Para Francisco


Necesito compartir ésto con todos los que me habéis apoyado.

Esta noche por suerte he podido dormir, aunque Iñigo me ha despertado para ir al baño. Cuando volvía a la cama, no he podido evitar volver a pensar en lo mismo de ayer. Me imaginaba que podía haber hecho de más en aquella situación, qué habría cambiado, etc. Entonces reviví todo lo sucedido, y medio soñando ya, me imaginaba preguntándole a su esposa cómo se llamaba el señor. Ella me decía entre sollozos: "Se llama Francisco". Yo me agachaba y mientras le tomaba el pulso y le intentaba reanimar le hablaba llamándole por su nombre, por si de esa manera había más posibilidades de que pudiera reaccionar de alguna manera. No recuerdo mucho más del sueño.


Esta mañana he ido a trabajar. Volvía a coincidir con la compañera que estuvo ayer conmigo. Ella no ha podido dormir bien, y se ha tenido incluso que tomar medio orfidal. Le he preguntado sólo por curiosidad: "Sábes ya los datos del señor?". "Sí" me dice ella "Se llamaba Francisco...".


Puedo jurar por mi hijo que en ningún momento ayer se sabía el nombre del señor hasta después de haberme marchado, pues me dieron permiso para irme después de lo ocurrido. Sólo teníamos el nombre de uno de los testigos que tanto nos había ayudado, al que también agradezco por haberse interesado por saber cómo estábamos nosotras. El resto de datos se metieron después en el "parte de accidente", cuando ya llegaron el forense, el juez, la ertzaintza, etc.


Llevo todo el día con la carne de gallina. Es la segunda vez en la vida que me ocurre algo parecido. Hoy le he visto en la esquela en el periódico. Y me alegra haberle podido ver en esa foto de manera diferente a cómo le conocí. El funeral es esta tarde y no puedo ir por diferentes razones, aunque me hubiera gustado. Pero en el fondo sé que no me hace falta, pues de alguna manera nos hemos despedido esta noche, mientras le hablaba en el suelo.

Esta entrada va dedicada a tí Francisco, como despedida y cierre de lo que nos ha unido. Y mis lágrimas también te las dedico, porque en realidad son de alegría y porque ya no me duele el pecho. Gracias por haberme liberado. Gracias por haberme enseñado. Gracias por haberme entendido.


Muchas gracias. Hasta siempre.

2 comentarios:

Berta dijo...

hola Eider! llegué a tu blog porque de vez en cuando visito la página de tu marido, asi que un aburrido domingo por la tarde seguí su sugerencia de visitar tu sitio. Sólo quiero decirte que la nota sobre el episodio que tanto te conmovió refleja una generosidad grande como persona y lo menos que puedo hacer por mi parte es decírtelo; es alentador encontrarse con gente así. Aunque no me produce demasiada sorpresa porque estás casada con una persona también generosa, que comparte con todo el mundo sus conocimientos! (no muchos lo hacen). Gracias.
Ana

Iñaki y Eider dijo...

Gracias Ana por tus palbras de aliento. La verdad es que las leí hace tiempo, pero hasta ahora no me he vuelto q meter en ep blog. Me alegro también de que te guste la web de mi marido, la verdad es que lo empezamos hace muchos años con mucha ilusión con un enfoque algo diferente y poco a poco lo ha ido renovando Iñaki con mucho empeño, dedicación y cariño. Y sobre todo las palabras de apoyo que recibe de gente como tú le dan más ganas de seguir adelante con su proyecto, compartiendo todo lo que sabe y aprendiendo también de todos sus seguidores.
Un abrazo fuerte!

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